Crear una empresa implica tomar una enorme cantidad de decisiones. Hay que definir qué vamos a vender, encontrar proveedores, calcular precios, preparar la parte administrativa, conseguir los primeros clientes y, en muchos casos, construir prácticamente desde cero la imagen que queremos transmitir.
Y tarde o temprano aparece otra pregunta: ¿qué necesita mi negocio para empezar en Internet?
Una página web. Redes sociales. Google. SEO. Publicidad. Un logotipo. Una tienda online. Google Maps. Correos profesionales.
Cuando empezamos a investigar es fácil terminar con una lista enorme de cosas que aparentemente son imprescindibles. Sin embargo, un negocio que acaba de comenzar no necesita necesariamente estar en todos los canales ni invertir en todas las herramientas disponibles.
Lo importante es construir una buena base y hacerlo en el orden adecuado.
Una empresa debería empezar por entender qué quiere conseguir en Internet, qué tipo de cliente busca y qué canales pueden ayudar realmente a encontrarlo. A partir de ahí podemos construir una presencia digital que tenga sentido y hacerla crecer progresivamente.
Antes de pensar en marketing, hay que tener claro el negocio
Puede parecer evidente, pero antes de crear una página web o empezar una campaña publicitaria conviene responder algunas preguntas básicas.
¿Qué vendemos exactamente? ¿Quién es nuestro cliente? ¿Por qué debería elegirnos? ¿Trabajamos únicamente en nuestra ciudad o podemos ofrecer nuestros servicios en toda España? ¿Queremos conseguir llamadas, solicitudes de presupuesto, reservas o vender directamente por Internet?
Una agencia de marketing puede ayudar a ordenar muchas de estas cuestiones, pero necesita entender el negocio antes de decidir qué herramientas utilizar.
Por ejemplo, una empresa de reformas que trabaja únicamente en Sevilla probablemente necesite una estrategia muy diferente a una tienda online que vende productos en toda España. Del mismo modo, una empresa industrial que trabaja con otras empresas tendrá necesidades distintas a las de una clínica, un restaurante o una tienda de ropa.
La estrategia digital debería construirse alrededor del negocio y no al contrario.
Crear una identidad básica y reconocible
Una empresa necesita una identidad que permita reconocerla y transmitir cierta coherencia cuando un potencial cliente entra en contacto con ella.
No significa necesariamente realizar un enorme proyecto de branding antes de conseguir el primer cliente. Para muchos negocios puede ser suficiente inicialmente con definir correctamente un nombre, un logotipo, una paleta de colores, unas tipografías y unas reglas visuales básicas.
Lo importante es evitar que cada elemento parezca pertenecer a una empresa diferente.
Si la página web utiliza unos colores, Instagram otros, los presupuestos tienen otro diseño y el logotipo aparece de cinco formas distintas, resulta más difícil construir una imagen profesional y reconocible.
Además, esta identidad servirá posteriormente como base para la página web, redes sociales, documentación comercial, publicidad y cualquier otro material de comunicación.
Dominio y correo electrónico profesional
Uno de los primeros activos digitales que debería controlar una empresa es su dominio.
Si nuestra empresa se llama Ejemplo, lo normal sería intentar disponer de un dominio como ejemplo.es o ejemplo.com. Ese dominio será posteriormente la dirección de la página web y permitirá crear correos electrónicos corporativos.
No transmite exactamente la misma imagen escribir desde empresa@gmail.com que hacerlo desde una dirección como hola@empresa.es, comercial@empresa.es o administracion@empresa.es.
Pero hay algo todavía más importante: el dominio debería estar bajo el control de la empresa.
Cuando una agencia, desarrollador o proveedor registra un dominio para un cliente, conviene que quede perfectamente claro quién es el propietario y que la empresa pueda acceder a él. La web puede cambiar, la agencia también, pero el dominio representa un activo digital del negocio que puede utilizarse durante muchos años.
¿Necesita una empresa nueva una página web?
En la mayoría de negocios, disponer de una página web propia sigue teniendo mucho sentido.
Las redes sociales son útiles, Google Business Profile puede generar clientes y determinados negocios pueden vender inicialmente a través de plataformas externas. Sin embargo, una página web ofrece algo importante: un espacio digital que la empresa controla directamente.
No dependemos completamente del algoritmo de Instagram, de las condiciones de una plataforma externa o de que un perfil social tenga más o menos alcance esa semana.
La web permite explicar quiénes somos, presentar nuestros servicios, mostrar proyectos, responder preguntas, captar solicitudes y aparecer en búsquedas relacionadas con aquello que ofrecemos.
Eso no significa que una empresa que empieza necesite una página con cincuenta apartados.
Una estructura relativamente sencilla puede ser suficiente: una página principal, servicios o productos, información sobre la empresa, contacto y las páginas legales necesarias. Posteriormente pueden añadirse nuevas páginas según las necesidades y el crecimiento del negocio.
Lo importante es que la web se construya pensando en lo que queremos conseguir con ella.
Una web no debería ser solamente una tarjeta de visita
Existe una diferencia importante entre tener una página web y utilizarla como herramienta para generar negocio.
Una empresa puede crear una web únicamente para que alguien que ya la conoce pueda buscar su nombre, encontrar información y contactar. Es una función perfectamente válida.
Pero también podemos plantearla para captar usuarios que todavía no conocen la empresa.
Imaginemos una empresa que ofrece varios servicios. En lugar de limitarse a tener una única página denominada «Servicios» donde aparecen todos resumidos, puede crear páginas específicas para cada uno de ellos.
De esta manera, cada servicio dispone de espacio suficiente para explicar qué ofrece, resolver dudas y trabajar búsquedas relacionadas en Google.
La arquitectura de una página web debería tener en cuenta tanto la experiencia del usuario como la estrategia que queremos desarrollar posteriormente.
Empezar a aparecer en Google
Una de las búsquedas más habituales cuando alguien crea un negocio es cómo aparecer en Google.
Y aquí conviene distinguir diferentes cosas.
Por un lado tenemos nuestra página web y su capacidad para aparecer en los resultados orgánicos. Por otro, determinados negocios pueden trabajar su presencia local mediante Google Business Profile y aparecer cuando alguien realiza búsquedas relacionadas con una zona concreta.
Para una empresa que presta servicios localmente, esta segunda opción puede resultar especialmente interesante.
Una persona puede buscar «fontanero en Sevilla», «clínica dental cerca de mí» o «empresa de reformas en Dos Hermanas». En estos casos, Google puede mostrar negocios locales además de los resultados tradicionales.
Tener correctamente configurada la información de la empresa, conseguir reseñas reales y mantener los datos actualizados puede convertirse en una fuente importante de visibilidad.
El SEO debería plantearse desde el principio
Otro error bastante habitual consiste en crear primero toda la página web y pensar en el SEO varios meses después.
Se puede trabajar así, pero muchas veces significa tener que volver atrás.
El posicionamiento influye en decisiones que deberían tomarse durante la construcción de la web: qué páginas vamos a crear, cómo organizaremos los servicios, qué URLs utilizaremos, qué búsquedas nos interesan o cómo enlazaremos unas páginas con otras.
No significa que una empresa nueva necesite contratar una estrategia SEO enorme desde el primer día.
Pero sí resulta recomendable que la página tenga una base técnicamente correcta y una estructura preparada para crecer.
Después podemos ir desarrollando contenidos, nuevas páginas de servicio, casos de éxito o artículos que respondan a búsquedas relacionadas con nuestro sector.
El SEO normalmente necesita tiempo. Precisamente por eso tiene sentido empezar a construir sus bases cuanto antes.
¿Necesito redes sociales desde el primer día?
Depende.
Una de las ideas más extendidas cuando alguien crea una empresa es que inmediatamente necesita abrir Instagram, Facebook, LinkedIn, TikTok y cualquier plataforma que aparezca.
El problema es que abrir perfiles es fácil. Mantenerlos correctamente es otra historia.
Cada negocio debería preguntarse dónde se encuentra realmente su cliente.
Para un restaurante, una tienda de ropa, un fotógrafo o una empresa de eventos, Instagram puede tener bastante sentido. Para una consultora que vende servicios a otras empresas, probablemente LinkedIn tenga mayor interés. En otros negocios, Google puede generar muchas más oportunidades comerciales que publicar diariamente en redes sociales.
Es preferible trabajar correctamente uno o dos canales que mantener cinco perfiles abandonados.
¿Qué debería publicar una empresa nueva en redes sociales?
Estar presente en redes sociales no consiste únicamente en crear una cuenta y publicar fotografías de vez en cuando. Para determinados negocios pueden convertirse en uno de los principales canales para darse a conocer, generar confianza y mantener una relación con potenciales clientes.
Lo primero sería decidir qué plataformas tienen realmente sentido. Instagram puede funcionar especialmente bien para negocios donde la imagen tiene mucho peso, mientras que LinkedIn puede ser más interesante para empresas que venden servicios a otras empresas. Facebook continúa teniendo utilidad para determinados públicos y TikTok puede ofrecer oportunidades cuando el negocio permite crear contenido más dinámico.
Después hay que pensar qué queremos comunicar. Proyectos realizados, productos, casos de éxito, consejos, procesos de trabajo, novedades o contenido que responda a preguntas habituales de los clientes pueden ayudar a que una empresa que todavía es poco conocida empiece a construir una imagen reconocible.
No es necesario publicar todos los días ni estar presente en todas las plataformas. Es mucho más importante tener una estrategia de contenidos sostenible y mantener una presencia profesional allí donde realmente se encuentra nuestro público.
Paid Media: utilizar publicidad para acelerar la captación
Cuando una empresa acaba de empezar existe un problema evidente: prácticamente nadie la conoce.
El SEO, los contenidos y las redes sociales pueden ayudar a construir visibilidad progresivamente, pero normalmente necesitan tiempo. La publicidad digital permite acelerar este proceso mostrando nuestra empresa directamente a personas que podrían estar interesadas en nuestros productos o servicios.
Aquí entran canales como Google Ads, Meta Ads —Facebook e Instagram—, LinkedIn Ads o TikTok Ads, aunque no todos tienen sentido para cualquier negocio.
Google Ads puede ser especialmente interesante cuando existe una intención de búsqueda clara. Si alguien busca «empresa de reformas en Sevilla», probablemente ya tenga una necesidad concreta. La publicidad en redes sociales funciona de otra manera: podemos mostrar nuestros servicios o productos a personas que cumplen determinadas características aunque todavía no estén buscándolos activamente.
Pero hacer Paid Media no consiste únicamente en crear un anuncio y asignarle presupuesto. Hay que trabajar correctamente la segmentación, los anuncios, las páginas de destino, el seguimiento de conversiones y, posteriormente, analizar cuánto cuesta conseguir cada oportunidad o cliente.
Por eso, antes de invertir grandes cantidades en publicidad, conviene tener preparada una buena base digital.
La publicidad puede acelerar la captación, pero funciona mucho mejor cuando detrás existen una web preparada para convertir, una oferta clara y una estrategia para medir resultados.
¿SEO o publicidad para un negocio que acaba de empezar?
Esta es otra pregunta habitual y realmente no existe una respuesta universal.
El SEO permite construir visibilidad orgánica a medio y largo plazo, pero normalmente necesita tiempo para empezar a ofrecer resultados importantes. La publicidad puede proporcionar visibilidad mucho más rápido, pero requiere inversión mientras queremos seguir obteniendo tráfico.
En muchos casos pueden complementarse.
Una empresa nueva puede utilizar publicidad para empezar a generar oportunidades mientras desarrolla progresivamente su posicionamiento orgánico. Otra puede decidir comenzar únicamente con SEO porque dispone de tiempo y quiere reducir la dependencia futura de campañas.
También habrá negocios para los que las redes sociales sean un canal mucho más importante.
La decisión debería depender del sector, la competencia, el presupuesto, el margen de los servicios o productos y la velocidad con la que necesitamos empezar a conseguir clientes.
Antes de invertir en publicidad hay que preparar dónde llegará el usuario
Pagar por conseguir visitas no soluciona automáticamente los problemas de una empresa.
Podemos invertir cientos o miles de euros en Google Ads o Meta Ads y conseguir que muchas personas entren en nuestra página. Pero si cuando llegan encuentran una web lenta, confusa, poco profesional o que no explica correctamente qué ofrecemos, parte de esa inversión puede desperdiciarse.
Por eso, antes de aumentar considerablemente el presupuesto publicitario conviene comprobar que existe una base razonable para convertir esas visitas.
¿Entiende el usuario qué ofrecemos? ¿Puede contactar fácilmente? ¿La página funciona bien desde el móvil? ¿Transmitimos confianza? ¿Existe una llamada a la acción clara? ¿Podemos medir cuántas solicitudes llegan?
Conseguir tráfico es solamente una parte del proceso. Después hay que convertirlo en negocio.
Medir desde el principio evita trabajar a ciegas
Otro elemento que debería prepararse desde las primeras etapas es la medición.
Una empresa puede pensar que su estrategia funciona porque recibe muchas visitas, obtiene seguidores o determinadas publicaciones tienen bastante alcance. Sin embargo, esas métricas no siempre tienen una relación directa con los resultados del negocio.
Lo interesante es saber qué ocurre después.
¿Cuántas personas solicitan presupuesto? ¿Cuántas llaman? ¿De dónde proceden? ¿Qué servicios generan más interés? ¿Qué páginas reciben tráfico desde Google? ¿Qué campañas terminan produciendo ventas?
Herramientas como Google Search Console y las soluciones de analítica permiten comprender mucho mejor qué está ocurriendo.
No hace falta analizar cincuenta métricas cada mañana. Pero si no medimos absolutamente nada, resulta difícil saber qué merece la pena potenciar y qué deberíamos cambiar.
¿Cuánto debería invertir una empresa nueva en marketing digital?
Probablemente esta sea una de las preguntas más difíciles de responder porque no existe una cifra adecuada para todos los negocios.
Una empresa que acaba de empezar con un presupuesto muy limitado debería priorizar.
Quizá tenga más sentido invertir primero en una identidad sencilla, dominio, correo profesional y una buena página web que gastar desde el primer mes una cantidad importante en cinco canales diferentes.
Otra empresa puede necesitar captar clientes inmediatamente y disponer de suficiente presupuesto para combinar página web, publicidad y posicionamiento.
También influye enormemente el valor de cada cliente.
Una empresa que obtiene varios miles de euros de beneficio con cada nuevo proyecto puede permitirse un coste de adquisición mucho mayor que un negocio que obtiene cinco euros de margen por venta.
Por eso, cuando una agencia propone exactamente el mismo paquete de marketing a cualquier empresa independientemente de su situación, conviene preguntarse si realmente existe una estrategia detrás.
¿Qué debería pedirle una empresa nueva a una agencia de marketing?
Contratar una agencia no debería consistir simplemente en preguntar cuánto cuesta una web, cuánto cuesta llevar Instagram o cuánto cuesta hacer SEO.
Antes debería existir una conversación sobre el negocio.
Una agencia debería intentar entender qué vende la empresa, a quién quiere llegar, cuál es su situación actual, qué presupuesto puede asumir y qué quiere conseguir.
A partir de ahí debería ser capaz de explicar qué considera prioritario y qué puede esperar.
También conviene preguntar quién será propietario del dominio, la página web, las cuentas publicitarias, Google Business Profile, Analytics o cualquier otra herramienta utilizada durante el proyecto. Siempre que sea posible, la empresa debería mantener el control de sus principales activos digitales.
Además, resulta importante entender qué incluye exactamente el presupuesto. Mantenimiento, hosting, creación de contenidos, publicidad, posicionamiento o soporte pueden ser servicios completamente diferentes.
Un presupuesto barato que posteriormente necesita diez servicios adicionales puede terminar siendo bastante más caro de lo que parecía inicialmente.
No necesitas hacerlo absolutamente todo al empezar
Este punto probablemente sea uno de los más importantes.
Una empresa nueva no necesita necesariamente una aplicación móvil, cuatro automatizaciones, una web con cien páginas, campañas en todas las plataformas, publicaciones diarias en cinco redes sociales y una estrategia internacional de posicionamiento.
Puede llegar a necesitarlas. Pero no necesariamente ahora.
Cuando el presupuesto es limitado, establecer prioridades suele ser mucho más inteligente que intentar abarcarlo todo.
Quizá durante los primeros meses necesitemos únicamente una web correctamente construida, Google Business Profile y empezar a generar contenido para SEO. Cuando empiecen a llegar clientes podremos invertir parte de esos ingresos en publicidad.
O quizá nuestro sector dependa enormemente de la publicidad y debamos priorizarla desde el principio.
No existe un paquete digital universal que sirva para cualquier empresa.
¿En qué orden debería empezar un nuevo negocio?
Aunque cada proyecto es diferente, podemos establecer una secuencia bastante lógica.
Primero debemos tener claro el negocio, el cliente y nuestra propuesta. Después podemos construir una identidad básica, registrar el dominio y preparar nuestros canales corporativos. A continuación desarrollamos la página web y configuramos nuestra presencia en Google.
Con esa base preparada podemos empezar a trabajar el posicionamiento, seleccionar las redes sociales que realmente tengan sentido y utilizar publicidad cuando necesitemos acelerar la captación.
Finalmente, medimos qué está funcionando y vamos aumentando la inversión en aquellos canales que realmente producen resultados.
La estrategia debería crecer junto al negocio.
No necesitamos construir durante el primer mes toda la infraestructura digital que quizá necesitemos dentro de cinco años.
¿Y si ya tienes un negocio pero nunca has trabajado tu presencia digital?
Todo lo anterior no se aplica únicamente a empresas recién creadas.
Hay negocios que llevan diez, veinte o incluso treinta años funcionando perfectamente mediante recomendaciones, clientes recurrentes o captación comercial tradicional.
Digitalizar una empresa así tampoco significa cambiar de golpe toda su forma de trabajar.
Podemos empezar revisando qué presencia tiene actualmente en Internet, qué buscan sus potenciales clientes, qué hacen sus competidores y dónde existen oportunidades.
En algunos casos la prioridad será renovar una página web antigua. En otros, trabajar Google Business Profile. También puede ser necesario crear páginas para servicios que actualmente no tienen visibilidad, mejorar el SEO o empezar una estrategia publicitaria.
Digitalizar un negocio no significa sustituir lo que ya funciona. Significa utilizar Internet para reforzarlo.
Una agencia debería ayudarte a priorizar, no simplemente a vender servicios
Una empresa que empieza probablemente podría contratar decenas de servicios digitales.
Siempre habrá algo más que hacer.
Otra red social. Otra campaña. Una nueva página. Más contenidos. Automatizaciones. Email marketing. Vídeo. SEO. Publicidad.
Pero el presupuesto y el tiempo son limitados.
Por eso, una de las funciones más importantes de una agencia debería ser ayudar al negocio a determinar qué necesita ahora, qué puede esperar y qué probablemente no necesita en absoluto.
En ocasiones, la mejor recomendación profesional puede ser no desarrollar todavía una determinada funcionalidad o no invertir en un canal concreto.
Porque hacer más marketing no significa necesariamente hacer mejor marketing.
Conclusión
Empezar la presencia digital de una empresa puede parecer complicado porque existen cientos de herramientas, plataformas y estrategias disponibles.
Sin embargo, la base es bastante más sencilla.
Primero hay que entender el negocio y sus clientes. Después construir una identidad coherente, controlar el dominio, crear una página web adecuada, preparar la presencia en Google y decidir qué canales pueden generar realmente oportunidades.
A partir de ahí podemos incorporar SEO, publicidad, redes sociales, contenidos, automatizaciones o cualquier otra herramienta cuando exista una razón para hacerlo.
No se trata de estar en todas partes.
Se trata de estar donde están tus clientes y construir una presencia digital capaz de crecer junto a tu empresa.
En Codelia Studio ayudamos a empresas que están empezando y a negocios que quieren mejorar su presencia digital a definir qué necesitan realmente, establecer prioridades y desarrollar las herramientas necesarias para crecer en Internet.
Porque antes de preguntarnos qué podemos hacer en marketing, hay una pregunta mucho más importante:
👉 ¿Qué necesita realmente tu negocio para conseguir su siguiente cliente?