Muchas empresas tienen página web.
El problema es que muchas de ellas fueron creadas hace diez o quince años… y prácticamente nunca se han vuelto a tocar.
Siguen mostrando los mismos servicios.
Las mismas fotografías.
Los mismos textos.
En algunos casos incluso aparecen empleados que ya no forman parte de la empresa o teléfonos que ya no existen.
La realidad es que una web corporativa no debería ser un proyecto que se hace una vez y se olvida para siempre.
Porque, mientras tu empresa evoluciona, tu página también debería hacerlo.
Tu página web habla de tu empresa antes que tú
Hoy en día, cuando alguien recibe una recomendación o encuentra una empresa en Google, casi siempre hace lo mismo.
Visita su página web.
Y en apenas unos segundos empieza a hacerse preguntas como:
- ¿Esta empresa parece profesional?
- ¿Está realmente en activo?
- ¿Transmiten confianza?
- ¿Trabajan proyectos actuales?
- ¿Merece la pena contactar con ellos?
Todo eso ocurre antes incluso de que hayas hablado con ese posible cliente.
Por eso una web corporativa no solo informa.
También comunica la calidad que transmite una empresa.
Hay webs que generan el efecto contrario
Muchas empresas mantienen páginas que hace años podían parecer modernas.
Hoy transmiten exactamente lo contrario.
Es habitual encontrar webs con:
- diseños que recuerdan a otra época;
- imágenes de baja calidad;
- textos desactualizados;
- servicios que ya no existen;
- enlaces que no funcionan;
- versiones que ni siquiera se adaptan correctamente al móvil.
Y el problema no es únicamente estético.
Una web así puede hacer que un cliente dude sobre la profesionalidad de la empresa.
En algunos casos, incluso puede transmitir mejor imagen no tener página web que mantener una completamente abandonada.
Porque cuando un negocio decide mostrar su empresa en Internet, esa web pasa a formar parte de su imagen de marca.
Y esa imagen debería estar a la altura del trabajo que realiza.
Una empresa evoluciona. Su web también debería hacerlo.
Piensa en todo lo que cambia una empresa con el paso de los años.
Quizá has incorporado nuevos servicios.
Has realizado proyectos importantes.
Has ampliado el equipo.
Has cambiado de instalaciones.
Has renovado tu identidad visual.
Has mejorado tu forma de trabajar.
Sin embargo, muchas veces la página web sigue exactamente igual que el día en que se publicó.
Eso provoca una desconexión entre la empresa real y la imagen que perciben los clientes.
Si además quieres mantener la web siempre al día, puedes apoyarte en un servicio de mantenimiento wordpress, que no solo se ocupa de la parte técnica, sino también de mantener el contenido actualizado.
No se trata de tener una web espectacular
Existe la idea de que renovar una web significa crear una página llena de animaciones, efectos y elementos llamativos.
Y no es así.
Una buena web corporativa debe ser:
- clara;
- rápida;
- fácil de navegar;
- adaptada a móviles;
- bien organizada;
- y coherente con la imagen de la empresa.
La sencillez suele transmitir mucha más profesionalidad que un diseño recargado.
Además, herramientas como Google PageSpeed Insights permiten comprobar si una web ofrece un buen rendimiento y detectar posibles aspectos a mejorar.
Tu web debería responder las preguntas que tiene un cliente
Cuando alguien entra en una página corporativa normalmente quiere saber cosas muy concretas.
¿Quiénes sois?
¿Qué servicios ofrecéis?
¿Por qué debería elegiros?
¿Cómo puedo contactar?
¿Habéis realizado proyectos similares?
Si esa información no aparece de forma clara, es muy probable que el usuario abandone la web antes de contactar.
Una auditoría web también puede ayudarte a detectar problemas que estén afectando a la experiencia de los usuarios o a la conversión.
Una web corporativa también ayuda a vender
Aunque muchas personas no lo perciban así, una buena web también trabaja como un comercial.
Presenta la empresa.
Resuelve dudas.
Genera confianza.
Y facilita que un posible cliente dé el siguiente paso.
Además, si está correctamente optimizada para SEO, también puede ayudarte a conseguir nuevos clientes desde Google.
Google incluso ofrece una guía con recomendaciones para crear contenido útil y orientado a las personas en Google Search Central.
¿Cómo saber si tu web necesita una renovación?
Hazte estas preguntas.
- ¿Representa realmente a la empresa que tienes hoy?
- ¿Te sentirías cómodo enseñándosela a un posible cliente importante?
- ¿Está adaptada a móviles?
- ¿Es rápida?
- ¿Los contenidos siguen siendo actuales?
- ¿Transmite la imagen que quieres proyectar?
Si has respondido «no» a varias de ellas, probablemente haya llegado el momento de actualizarla.
En nuestro artículo sobre beneficios de rediseñar tu página web explicamos por qué muchas webs terminan quedándose obsoletas con el paso del tiempo.
Conclusión
Una web corporativa no debería ser un elemento olvidado dentro de una empresa.
Forma parte de su imagen.
De su comunicación.
Y, en muchas ocasiones, es el primer contacto que un cliente tiene con el negocio.
Mantener una web desactualizada puede acabar perjudicando esa primera impresión.
Por eso merece la pena revisarla periódicamente y adaptarla a la evolución de la empresa.
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